La alquimia de los talleres literarios de escritura creativa

Vilipendiados por unos y reverenciados por otros. Los talleres literarios levantan ronchas por igual entre los escritores consagrados conocidos y los no tan conocidos. La pasión los impulsa a realizar afirmaciones demasiado categóricas y en más de una ocasión se lanzan a una cruzada contra los impíos, esgrimiendo los argumentos más audaces en contra de la enseñanza de las técnicas narrativas. 

¿Los cursos de escritura creativa no sirven para nada?

Hace poco años, según el periódico Clarin, Hanif Kureishi declaró indignado que las cátedras de escritura creativa no sirven para nada. Hanif Kureishi es escritor y guionista. Además es profesor en Kingston University. Los alumnos interesados en asistir al posgrado en escritura creativa que imparte deben pagar alrededor de 10.000 o 20.000 dólares al año.

Los precios de las escuelas de escritura creativa

Scuola Holden, la escuela que administra en Italia Alexandro Barrico, el autor de Seda, cobra unos 10.000 dólares anuales por asistir a sus sesiones. Iowa Writers Workshop, una de las escuelas más prestigiosas de escritura creativa y posiblemente la más antigua, tiene un coste que ronda los 40.000 dólares. Recordemos que la escuela Iowa Writers Workshop es famosa por contar entre sus exalumnos a escritores de reconocido prestigio  como Raymond Carver, Philip Roth, Premio Pulitzer de 1998, John Irving, entre otros.

¿De verdad crees que los talleres literarios no sirven para nada?

Si alguien tenía alguna duda sobre el verdadero valor de una formación profesional enfocada a explotar las potencialidades de los alumnos creo que los datos compartidos con anterioridad son suficientes. Sin embargo, todavía hay más. J. D. Salinger, el autor de El guardian entre el centeno acudió al curso de escritura creativa impartido en la Universidad de Columbia por Whit Burnett quien fue su mentor y amigo. El trabajo educativo de Whit Burnett modeló la técnica de Salinger y contribuyó a que se convirtiera en el gran maestro que fue.

El trabajo educativo de Whit Burnett modeló la técnica de Salinger y contribuyó a que se convirtiera en el gran maestro que fue.

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¿Tienes miedo de convertirte en un zumo enlatado?

Tal vez esta es una de las críticas más acérrimas que se realizan sobre los talleres. La posibilidad de que el taller termine por convertir en un zumo enlatado a sus asistentes, es decir, la posibilidad de que todos los escritores terminen por escribir de una forma más o menos similar. Si me preguntaran mi opinión respondería que no existe nada más dañino para la Literatura que las modas implantadas por los superventas y el afán de enriquecerse, no la asistencia a un taller.  

Las ventajas de los talleres

Un taller literario, guiado con sabiduría y destreza, dotará al alumno de los elementos técnicos necesarios para asumir la escritura con libertad y energía. No se trata de encorsetar la creatividad sino de aprender a liberarla pero sobre todo, se trata de potenciar el talento de los escritores y de brindar asideros, bridas a través de las cuales los escritores puedan superar sus propias limitaciones para posteriormente negar lo que se ha escrito con anterioridad con vista a crear una nueva técnica o un nuevo estilo.

Los que recomiendan leer y escribir como locos en sus casas para convertirse en escritores deberían comprender tres verdades que comparto con ustedes.

Tres ventajas innegables de los talleres literarios

  • Un taller ahorra muchísimo tiempo porque sigue un programa estructurado (de técnica narrativa y de lecturas) que dota al alumno de las técnicas narrativas necesarias para enfrentarse al acto de escribir con suficiencia. ¿Qué criterio tiene un escritor para elegir la formación que mejor le conviene? ¿Acaso los doctores, los químicos o los ingenieros saben las materias que deben dominar para formarse?
  • El taller enseña a los escritores bisoños a lidiar con el fracaso y por supuesto, disciplina.
  • La asistencia al taller ofrece una perspectiva diferente sobre el acto literario y esto repercute en la formación del criterio. Cuando diversas perspectivas, egos y talentos confluyen en un espacio creativo surge un choque maravilloso en el que cada autor confronta con el otro su propia visión del arte.

No conozco nada más enriquecedor para un autor que sumergirse en la polémica acalorada para encontrar salidas literarias, llegar a acuerdos o simplemente a desencuentros. Lo más parecido a esto es la asistencia a una tertulia literaria cuyos lazos con los talleres son evidentes.

Cuando diversas perspectivas, egos y talentos confluyen en un espacio creativo surge un choque maravilloso en el que cada autor confronta con el otro su propia visión del arte.

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Resumen

Enseñar puede cualquiera, ahora para educar, es necesario tener la categoría de maestro. Ser escritor no convierte en maestro porque a esto se llega tras un proceso de decantación en el que intervienen múltiples factores. El maestro, como los alumnos, debe aprender a esperar que la uva esté madura. A veces el proceso tarda más de lo acostumbrado, pero el resultado siempre es el mismo, un escritor con un aroma exquisito y único, aderezado por las especias de una excelente técnica con un sabor inigualable.  

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