Ese pequeño pedacito de mi alma llamado Cuba

 Esta mañana desperté con el recuerdo de la Habana clavado en mi alma. Tal vez sea porque dentro de pocos días cumpliré catorce años en España. Quizá sea porque se acerca la Navidad y no puedo abrazar a mi familia, decirle cuanto los quiero. Tal vez sea para compensar esas ausencias que a diario me visitan, los ojos de los amigos de siempre, las sonrisas de los que ya no están porque el tiempo no perdona.

La Habana desnuda

 No te lo tomes a mal, querida Habana. Te escribo desde el cariño y con la humildad de los que no tienen nada que perder, solo su espíritu y ese tampoco me pertenece, está en manos del destino, de la vida o de los dioses negros, esos que con tanto afán persiguió la revolución durante años y que terminaron por imponerse. La esencia de un pueblo no se puede prohibir porque siempre encuentra nuevos caminos.

Los años de la debacle 

Esto me lo contaron, yo no lo viví. Dicen que hubo una época en la que estaba prohibido escuchar a los Beatles y tener el pelo largo. También, cada cierto tiempo, renace la leyenda negra de la UMAP, testimonios de hombres que vivieron su dolor en silencio, recluidos en barracones y obligados a trabajar bajo condiciones penosas por pensar de manera diferente o por su condición sexual, ¿será verdad? Lo digo porque nunca lo estudié en la universidad. No sé, me gustaría saberlo. Quizá un día te animes y me lo cuentes. Errar es de humanos, querida Habana.

Sabes que te amo 

Sé que no te gusta airear tus miserias para que el mundo se entere, pero de verdad, entre nosotros no caben secretos. Hemos vivido tanto juntos que a estas alturas del juego te conozco tanto como a tú a mí. Sabes que te amo, pero no soportas mi manera de pensar. En realidad, no soportas a las personas que piensan diferente, quizá esa es la razón por la cual los jóvenes se marchan del país, los emprendedores prefieren probar suerte en Latinoamérica o Europa, incluso Haití o Angola, cualquier lugar menos Cuba. No menciono Estados Unidos porque sé que no te gusta, te pones enferma cuando escuchas esa palabra. Desde siempre mantuviste una relación muy tóxica con esa especie de demonio maligno, esa encarnación del mal que vive a noventa millas de Cuba y hacia la que escapan todos los que pueden en cuanto se les presenta la oportunidad, de verdad querida Habana, déjate querer: “hay más cosas entre el cielo y la tierra, de las que jamás han sido soñadas por el comunismo”. Me atrevo a citar a Shakespeare con ligeras variaciones, por favor no te ofendas. Tampoco creas que soy culto, ni que voy contra ti, apenas soy un aprendiz de brujo que busca destrenzar los caminos de su vida para otorgarle sentido, pero a cada paso que doy me encuentro con tus ojos así que tenemos que solucionar esto, más tarde o más temprano tendremos que hacerlo, te declaro mi amor, ahora dime si tú me amas, al menos dime si me quieres. No prometo enmendarme, prometo decirte la verdad, al menos mi verdad; hay muchas Cubas dispersas por el mundo y muchas verdades que necesitas escuchar.

Querer y amar 

Cuando leí El principito por primera vez apenas era un niño. Fue en una clase de primaria. Todos quedamos conmovidos. La maestra me enseñó a amar a la revolución. Soñaba con nuevas consignas y un día aprendí de mi padre una frase que me quedó grabada para siempre: nos sentaremos a ver pasar el cadáver del Capitalismo. Claro que mi infancia y mi adolescencia estuvieron marcadas por frases grandilocuentes como la última que Díaz Canel publicó en su cuenta de Twitter:

"Fidel dijo: «…el hombre necesita algo más que pan: necesita honra, necesita dignidad, necesita respeto, necesita que se le trate verdaderamente como a un ser humano, ¿habrá algún país que haya hecho más por los derechos humanos que Cuba?» #CubanosConDerecho #SomosCuba”.

Me conmueve tanto la ternura de esta frase que no diré nada sobre ella, absolutamente nada. Luego, leí esta otra, también conmovedora, publicada por el ex ministro de Cultura Abel Prieto.

“El uso comercial d la Navidad es profundamente anticristiana. La figura d Cristo (quien expulsó a los mercaderes del templo), con su prédica d amor, desprendimiento material y sacrificio por el prójimo, resulta contraria a la orgía consumista en q el capitalismo la ha convertido”.

Un par de días después corre el rumor por las redes de que convertirán el Cine Payret en un hotel. Ante todo esto, no sé qué decir. Tengo la sensación de que la culpa siempre es de los otros, del bloqueo o embargo (a veces lo llamas de una manera y otras veces de otra), creo que es embargo, pero no me malinterpretes, mi corazón está contigo, sé las penurias que sufres. Trato de ayudar, pero no me dejas.

El periódico siempre cuenta que las cosas están bien, que la economía marcha. Luego, a cada rato, crucificas a dos o tres ministros por hacer mal las cosas y de nuevo prometes prosperidad y para eso solicitas mi compromiso, te explicas muy bien y a veces hasta me convences. Sin embargo, ha pasado tantas veces y durante tanto tiempo que no me creo nada, estoy tan cansado de ti, ¿no lo notas? Tengo miedo de decirlo, pero al final lo haré, de verdad no quiero ni siquiera imaginar que me has estado engañando, ¿será posible que me estés manipulando?

¿Socialismo?, ¿Comunismo?, ¿Capitalismo? ¿Hacia dónde vamos?

Por favor, Habana a veces me pierdo, ilustra mi ignorancia. Martí inició una revolución para liberarse del yugo español. Fidel, según él, siguió la revolución iniciada por José Martí para liberar el país del yugo norteamericano y escapar del Capitalismo. Resulta que en el siglo XXI la Unión Europea se convierte en el primer socio comercial de Cuba. ¿Debería decir con España a la cabeza? ¿Será que hay cosas que no me estás contando? Cuando leo estas noticias tiemblo porque la historia de Rusia es reciente, una historia de ajustes de cuentas, sobornos y latrocinio; una historia en la que los líderes comunistas después de fracasar durante años y años como gobernantes también fracasaron como seres humanos y se convirtieron de la noche a la mañana en los nuevos oligarcas. De ese peligro nunca hablas querida Habana y me preocupa, me preocupa tu silencio.

"...La maestra me enseñó a amar a la revolución. Soñaba con nuevas consignas y un día aprendí de mi padre una frase que me quedó grabada para siempre:nos sentaremos a ver pasar el cadáver del capitalismo...".

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El camino más largo hacia el Capitalismo es el Comunismo

Reflexiono sobre el pasado. Los crímenes de Stalin a lo largo de su mandato son una verdad objetiva. Lenin recibió ayuda de la jerarquía Alemana para regresar a Rusia y emprender su revolución. La Primavera de Praga me dejó sin palabras y la caída del Muro de Berlín es la confirmación de que la mentira puede correr toda una vida, pero la verdad la alcanza en un día, de esas concentraciones multitudinarias, de esas marchas de apoyo al régimen comunista solo quedan dos palabras, Polvo y Ceniza, como la novela de Rybakov.

Sin embargo, Cuba es diferente. Se mantiene contra viento y marea mientras propicia pequeños fueguitos como Venezuela y Nicaragua que brillan en la oscuridad. Dicen algunos que es para señalar el camino hacia el futuro. Ante estas afirmaciones hago silencio.  En serio, Cuba, tenemos que hablar.

Un beso, con amor.

Ray

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