La elección de los finalistas del Concurso de Amazon 2017 nos ha traído la grata noticia de contar con Gemma Herrero entre ellos, una autora con una vasta trayectoria en el ámbito de las letras que ha tenido durante años el apoyo de sus lectores, y que ahora, Amazon consagra como Indie al elegir su obra: Los Crímenes del lago, como una de las finalistas. En este post compartimos con nuestros lectores una entrevista a Gemma Herrero Virto finalista del Concurso Amazon 2017.

En menos de cuatro años Gemma Herrero ha conseguido miles de descargas de sus obras, sus historias se han leído en más de sesenta países y continuamente recibe elogios de sus lectores que no paran de crecer. Es muy posible que estemos asistiendo al boom de un nuevo fenómeno literario llamado Gemma cuya única ambición es escribir grandes historias con la ternura y la pasión propia de los grandes autores. En exclusiva, compartimos con nuestros lectores una entrevista realizada a la joven autora, tal y como hemos hecho con otras finalistas del Concurso de Amazon como es el caso de Mercedes Pinto Maldonado. No demoramos más esta necesaria introducción y damos la bienvenida a Gemma.

R -Hola Gemma y bienvenida a nuestro espacio. Lo primero, ¿qué significa para ti Literatura?, ¿qué sentimientos evoca o qué pasiones desata?

G -Para mí la literatura ha sido una obsesión desde niña, hasta el punto de que, si me portaba mal o no traía buenas notas, mis padres no me castigaban sin tele o sin salir, sino sin leer (aún así, leía por las noches a escondidas).

La literatura ha significado para mí una vía de escape hacia otros mundos, hacia otras vidas… No es que necesitara escapar de nada, pero, durante el tiempo que estoy leyendo, es como si mi conciencia se apagara, como si dejara de ser yo para pasar a vivir la aventura que me están relatando.

Además de eso, la literatura ha sido desde pequeña un sueño. Siempre quise ser como esos autores a los que tanto admiraba, dejar mis historias para la posteridad, que, aunque yo ya no esté, alguien pueda abrir uno de mis libros y volver a escuchar mi voz. Sería algo parecido a conseguir la inmortalidad, ¿no crees?

R -¿Por qué estudiar Psicología en vez de Literatura o Lengua Castellana?

G -La mente humana siempre ha sido para mí un gran misterio. Me apasionaba la idea de poder conocer un poco más de los sentimientos de los demás, de comprender cómo piensan y por qué. Creo que, de hecho, es algo que sigo haciendo con mis novelas: llevar a los personajes a situaciones extremas y tratar de observar cómo reaccionan, tratar de comprender sus motivaciones, sus anhelos, sus miedos…

R -¿A qué edad comienza tu relación con la Literatura y cuáles fueron tus primeros pasos como escritora?

G -Empecé ya de cría, con ocho o nueve años. A esa edad ya quería ser escritora (aunque también quería ser arqueóloga o cantante de rock). Escribía pequeños relatos que ilustraba yo misma en cualquier papel que encontrase en casa.

En la adolescencia abandoné ese sueño, hasta que descubrí un curso de Escritura Creativa. Me apunté más que nada por curiosidad y por llenar una tarde a la semana, pero aquellos cursos me cambiaron la vida.

R -¿Qué papel jugaron en tu evolución como escritora los cursos de Escritura Creativa?

G -Cuando entré en aquel curso de Escritura Creativa, no era capaz ni de terminar un relato. Era muy inconstante, dejaba las historias a la mitad, no sabía construir una trama compleja… En aquel curso aprendí a diseñar personajes, a controlar los diferentes tipos de narrador, a organizar tramas… y lo más importante: aprendí a ser constante y continuar con una historia hasta terminarla. En un par de años pasé de no ser capaz de escribir algo más largo de un cuento de tres páginas a acabar una novela de más de seiscientas.

R -¿Cuál es el autor que más impacto te ha causado y por qué?

G -Creo que Stephen King. Cuando le leí por primera vez, sólo tenía catorce años y me aterró. Me pasé noches sin dormir por su culpa, pero, por otro lado, me enamoró su manera de escribir. Me encanta cómo, con tres pinceladas sobre un personaje, hace que parezca que le conoces de toda la vida. También me parece increíble su forma de presentarte un mundo totalmente real y cotidiano en el que lo extraño y sobrenatural está sólo a unos pasos de distancia, en ese rincón oscuro de la casa, en una alcantarilla o justamente debajo de tu cama.

R -¿Cómo llegas a la auto publicación?

G -La verdad es que la autopublicación no fue mi primera opción. Cuando terminé La Red de Caronte, mi primera novela, la envié a un montón de agentes y editoriales y tuve la desgracia de que a una de ellas le encantara. Firmé un contrato que me ataba a ellos durante veinte años y mis cinco siguientes novelas. El proceso de publicación fue un infierno, no hubo ninguna promoción, la distribución era tan penosa que era imposible conseguir el libro incluso tratando de encargarlo en una librería…

Yo ya había terminado de escribir mi segunda novela, Ojo de gato, pero prefería que me arrancasen las uñas una a una antes de dejar que mi editorial la publicara. Les mandé el primer borrador sin corregir, esperando que no les gustara y que me la rechazaran, pero les encantó. Rechacé el contrato con ellos, pero mi novela seguía atrapada y no podía hacer nada con ella. Acabé pillándome tal depresión que estuve sin escribir nada durante años.

Por suerte, mi editorial incumplió tanto el contrato que tuvieron que liberarme para que no les denunciase. Una vez libre, mi marido me dijo que había oído en la radio que había una página en Internet en la que podías colgar tus novelas, la gente se las descargaba y dejaba su opinión. Aquello era lo que siempre había soñado (que leyeran mis historias), pero tenía la autoestima tan baja que me daba pavor, así que estuve semanas resistiéndome. Por suerte, mi marido es muy persistente y acabé colgando Ojo de gato. Las críticas fueron tan estupendas desde el primer momento que me atreví a colgar también La Red de Caronte.

Los primeros meses estuve regalando mis dos novelas a todo aquel que quisiera leerme y, poco a poco, el número de lectores fue subiendo. Empezaron a aparecer reseñas en blogs, me hacían entrevistas y lecturas conjuntas… Aquello me animó tanto que, pocos meses después, colgué en Amazon las dos novelas y el primer volumen de mi trilogía de fantasía Viajes a Eilean (que ya tenía acabado, pillando polvo en algún rincón del disco duro) y volví a escribir.

R -La obra, Los Crímenes del Lago,te ha catapultado a la cima del panorama Indie. ¿Esperabas una acogida tan calurosa por parte del público?

G -La verdad es que, desde antes de publicarlo, ya me di cuenta de que esta novela tenía algo especial. Sólo con mostrar la portada, la sinopsis o el primer capítulo, la gente estaba ansiosa por leerlo, pero, cuando lo publiqué, la acogida fue incluso mejor de lo que esperaba.

Sólo puedo mostrar mi agradecimiento a todas las personas que le han dado una oportunidad a Los Crímenes del Lago, que hablan de él en Facebook o Twitter, que han dejado su comentario en Amazon o me han escrito contándome lo mucho que han disfrutado con la novela.

R -¿Cómo surge la idea de esta novela y en qué te inspiras para dar vida a tus personajes? ¿Utilizas alguna consigna para escribir a diario?

G -Sé que sonará raro, pero la idea para esta novela me llegó en un sueño. No era un sueño normal, no había imágenes. Simplemente escuchaba, como si alguien estuviera dictándome al oído las primeras páginas del libro. En cuanto me desperté, corrí al ordenador y lo escribí todo para no olvidarlo. Luego lo colgué en Facebook, para que mis lectores opinaran y les encantó, así que decidí continuar la historia.

Para dar vida a mis personajes me inspiro a veces en personas que conozco, aunque la mayoría de las veces sólo cojo algún rasgo que me resulte atrayente. Suelo hacer una ficha completa de cada uno de ellos con su aspecto físico, sus principales características de personalidad, sus gestos característicos, su forma de hablar… Con los personajes principales incluso hago un pequeño informe con toda su vida pasada, sus relaciones familiares y de amistad… Da igual si eso va a salir en el libro o no. Cuanto más conozcas a tu personaje, más vivo estará, hasta el punto de que hay veces que “se niegan” a seguir con la trama que tú habías ideado y te sorprenden.

En cuanto a si utilizo alguna consigna para escribir a diario, la verdad es que no escribo a diario. Soy muy caótica. Tan pronto me paso una semana sin tirar una línea como escribo quince páginas en un día. Sé que debería ser más organizada, pero entonces no sería yo.

R -Me consta que tus personajes son dueños de una gran profundidad psicológica. Posiblemente sea debido a tu formación como psicóloga. ¿Qué consejos puedes ofrecer a los autores nóveles para que mejoren la caracterización de sus personajes?, y en concreto, ¿qué recurso utilizaste para crear los personajes de Anne Austen y Eric William Armstrong?

G -Como he dicho, es muy conveniente tener muy claro el personaje antes de escribir incluso la primera línea. Lo que suelo hacer yo es una ficha para cada uno en la que aparezcan tanto sus características físicas como psicológicas, sus gestos, su formación, su trabajo, sus relaciones, su forma de hablar… Esto último es algo en lo que fallan mucho los autores noveles. Da igual si está hablando un ministro de cultura o una prostituta de los suburbios. Todos hablan como académicos de la lengua. Hay que adaptar la forma de hablar de cada personaje a su cultura, a su lugar de origen, a su formación…

Por ejemplo, en La Red de Caronte, yo tengo tres personajes principales. Hay un policía que habla siempre muy cortante, con expresiones sencillas y utiliza mucho el sarcasmo, además de decir un montón de palabras malsonantes. Otro personaje es una forense que utiliza frases mucho más largas, un vocabulario mucho más elevado y que puede llegar a ser hasta pedante. Por último, hay un friki informático que habla por los codos, con párrafos inmensos y bromas continuas y que, cuando habla de informática, mete muchas expresiones técnicas.

Al tener tan claro cómo habla cada personaje, estos se vuelven más reales y el lector puede saber incluso quién está hablando en cada momento sin necesitar muchas acotaciones.

En cuanto a cómo creé los personajes de Los Crímenes del Lago, Anne fue muy fácil. La tuve clara desde el principio, desde aquel sueño. Eric, sin embargo, fue un auténtico dolor de cabeza. Empecé a escribir la novela, pero notaba que no conectaba con él, que no acababa de sentirme a gusto. Pensé que ya iría mejorando según avanzara la novela y se relacionara con otros personajes.

Le pasé las primeras ciento cuarenta páginas de la novela a mi marido, que es mi lector alfa y mi crítico más exigente y, para mi sorpresa, me dijo exactamente lo mismo, que le encantaba la historia, pero que no tenía personaje principal, que no conseguía empatizar con él y que le importase lo que le estaba pasando.

Después de maldecir un par de días, decidí reescribirlo. Me senté frente al ordenador, inventé toda la vida pasada de Eric, busqué fotos en Internet hasta encontrar una cara con la que identificarle… Incluso rellené un 16 PF (uno de los tests de personalidad más utilizados) tratando de responder como lo haría él para tener muy claros todos sus factores de personalidad. Cuando lo tuve, volví a reescribirlo todo. Fue un trabajo muy duro, pero me siento muy orgullosa de haberlo hecho.

R -El nombre de Anne Austen es muy parecido al de Jane Austen, ¿es un guiño a la autora británica o simple coincidencia?

G -Como te he contado lo soñé. El nombre apareció en el sueño y no quise cambiarlo. Además, como se dice en el libro, Anne cree que su destino es escribir porque su nombre se parece mucho al de la autora y ése es un punto importante en la trama de la novela.

R -En algunos pasajes de la obra, sobre todo en los primeros capítulos, algunas escenas de la novela recuerdan el estilo de Lee Harper y el excelente trabajo de caracterización que realizó en Matar un Ruiseñor. ¿Es uno de tus autores de culto?

G -Ahora es cuando tengo que confesar, avergonzada, que no he leído Matar a un ruiseñor, pero me alegro de que me compares con una historia que tiene unas críticas tan increíbles y que se considera un clásico de la literatura. Prometo enmendarme y leerlo cuanto antes.

R -¿Por qué consideras que los lectores deberían leer Los Crímenes del Lago?

G -Creo que los lectores encontrarán en Los crímenes del lago una historia muy diferente a los thrillers clásicos. La historia no va de descubrir quién es el asesino, sino de acompañar al personaje en su búsqueda, de sentir su miedo, su pérdida, su culpa, su temor a volverse loco… Además, el libro te obliga a plantearte algunas preguntas incómodas que no puedo contaros para no destriparos la historia, pero muchos lectores me han confesado que han llegado a plantearse su propia moralidad y que no sabrían qué harían si se encontrasen en la situación a la que tienen que enfrentarse algunos personajes.

¿Qué más tiene este libro que pueda convenceros? Tiene unos personajes muy cuidados en sus aspectos psicológicos, tiene unas atmósferas que consiguen trasladarte a los paisajes de Vermont, tiene escenas que te pondrán los pelos de punta, otras que te harán emocionarte, otras que te harán sonreír… Creo que es una novela muy cuidada en cada detalle, pero que, al mismo tiempo, utiliza un lenguaje sencillo.

La novela mantiene además un ritmo muy trepidante que consigue enganchar al lector. Los capítulos son cortos y suelen cerrarse con un cliffhanger que hace que el lector no vea el momento de dejarlo (lo que se conoce en el mundo editorial como un page-turner).

Otro punto original en la historia es el narrador. El libro está contado por el protagonista principal, Eric Armstrong, en primera persona, pero transcurre en dos momentos diferentes de su vida. En las escenas del pasado, cuando Eric tiene doce años, se narra en primera pasado, mientras que en las escenas que transcurren en la actualidad, se narra en primera presente. Este tipo de narrador permite que el lector se integre más en la historia, se siente como si estuviera acompañando a Eric, como si estuviera a su lado viviendo la acción en el momento en el que transcurre.

Ambos narradores van intercalándose, de manera que el lector pueda ir conociendo los hechos del pasado que marcaron la vida de Eric mientras le acompaña en su investigación actual.

R -¿Hay alguna escena o capítulo de esta obra que haya sido especialmente difícil de escribir?

G -Confieso que hubo momentos en los que sentí pena por el protagonista. Recuerdo una escena en concreto en la que me eché hacia atrás en la silla y me pregunté a mí misma si no me estaba pasando con el pobre chaval. Le hago pasar por pérdidas muy dolorosas, le hago temer que se está volviendo loco, le hago sentirse culpable por las muertes de algunas de las víctimas… Cuando sucede todo eso el personaje sólo tiene doce años y creo que empaticé tanto con él que llegué a sentirme culpable por estar haciéndole pasar por todo aquello.

R -En lo personal, mientras leía la novela notaba cómo la presión iba subiendo. Es una obra narrada con maestría y donde haces un manejo muy efectivo del suspense y de la intriga. En varias ocasiones me sentí sobrecogido, y sé por tu blog, que la creación de la novela estuvo llena de irregularidades. ¿Puedes contar alguna anécdota relacionada con la investigación que realizaste para ubicar la obra?, ¿los sueños que tuviste etc.?

G -Aparte de soñar el comienzo (que ya me pasó también con mi novela Zhilan), hubo algunas anécdotas curiosas mientras lo escribía. Como mi presupuesto no es suficiente para viajar a Vermont y ambientarme, tuve que tirar mucho de Google Maps y Google Street View (tanto que creo que, si ahora mismo me teletransportasen a Swanton, sería capaz de guiarme mejor que en mi ciudad).

Cuando elegí la librería en la que iba a trabajar mi protagonista, fui a Google Street View para ver cómo era la calle, la fachada del edificio… y me encontré que en el escaparate de la librería había una especie de espantapájaros siniestro y ensangrentado. Me quedé alucinada, preguntándome quién sería el loco que había pensado que aquello serviría para atraer clientes.

Otra anécdota curiosa fue que, tras elegir en el mapa el lugar en el que se cometerían los asesinatos, fui a verlo con el Street View y me encontré que era el único lugar del pueblo que no estaba cubierto de vegetación. El pueblo está lleno de bosques, jardines, campos de cultivo… Todo menos ese punto exacto, en el que hay una explanada de tierra reseca y agrietada. Casi parece maldita, como si algo horrible hubiera sucedido allí.

También me pasó una cosa curiosa buscando en las esquelas del St. Albans Messenger (el periódico local). Me planteé qué sucedería si buscara los nombres de las víctimas y me encontrase que todo lo que estaba contando en la novela había sucedido de verdad, si ese sueño que había tenido había sido dictado en realidad por los espíritus de las víctimas para que alguien contase su historia. En aquel momento sentí que se me erizaban todos los pelos de la nuca. Por suerte, no apareció el nombre de ninguna víctima.

Aún así, decidí que era mejor escribir esta novela de día, porque cada vez que estaba concentrada escribiendo y uno de mis gatos saltaba sobre el escritorio, me llevaba unos sustos de morirme.

R -Desde tu punto de vista, a día de hoy, ¿cómo ves el panorama de la literatura Indie en el mercado hispanoamericano? ¿Es un buen momento para ser escritor?

G -Todo momento es bueno para ser escritor. Si lo llevas dentro y la historia te obsesiona, no tienes otro remedio que escribir.

Otra cosa es publicar y que te lean. Creo que plataformas como Amazon, Smashwords, Bubok o Play Store nos han abierto la oportunidad de poder ser publicados sin necesidad de pasar por el filtro de una editorial. No hay que confundir esa posibilidad con la idea de que ahora mismo se puede publicar cualquier cosa, sin un mínimo de calidad, una revisión minuciosa, una maquetación cuidada, una buena sinopsis, una portada atractiva… Tenemos que tener en cuenta que, al ser autores independientes, somos los únicos responsables de ofrecer al público la mejor obra posible. El lector sólo va a darte una oportunidad y debes aprovecharla para enamorarle.

Otro problema para los autores independientes es la visibilidad. Nadie va a promocionarte ni a hacer una presentación de tu obra ni a anunciarte en ningún sitio. Hacerte visible entre los miles de escritores que publican su obra cada año es complicado y exige mucho tiempo, mucho trabajo y mucha paciencia. La clave está en no rendirse aunque los resultados sean malos y seguir escribiendo más y más obras. Hay que tener en cuenta que, cuantos más libros tengas publicados, más fácil será que un lector encuentre alguno de tus libros, lo lea, le encante y se enamore de tu manera de contar historias.

R -¿Qué le recomendarías a los autores Indie que están empezando o que no se atreven a dar el gran paso?

G -Les recomendaría que lo intentaran. Gracias a las plataformas de autopublicación, publicar tu libro es fácil y gratuito. Eso te permitirá conocer la opinión de los lectores, saber si hay cosas que debes mejorar… Todo son ventajas y no se pierde nada por probar.

También les recomendaría que tengan mucho cuidado con muchas editoriales que cobran por editar tu libro. Una editorial seria debe pagarte por tu trabajo, no cobrarte. Esas editoriales no son otra cosa que imprentas disfrazadas, que tan sólo van a imprimir tu libro y no van a ayudarte en la distribución ni en la promoción.

A la hora de firmar un contrato con una editorial tradicional, también deben tener mucho cuidado con lo que firman. Si pueden permitírselo, deberían consultar a un abogado antes de comprometer los derechos de su libro a cambio de nada. Yo pasé por esa pesadilla y espero que nadie más caiga en ella.

R -En relación con tu carrera literaria, ¿cuáles son tus próximos planes?

Ganar el concurso de Amazon… ¡Qué no! De momento, disfrutar esta experiencia, porque haber sido elegida finalista ya es un sueño hecho realidad.

En cuanto a mis proyectos literarios, estoy escribiendo una novela postapocaliptica y tengo empezados también un libro de relatos de terror y otro de ciencia-ficción. También tengo en mente escribir el tercer libro de la saga de novelas policiacas que comencé con La Red de Caronte. Espero terminar todos estos proyectos entre este año y el que viene.

Y luego… Bueno, quizá mi musa decida volver a dictarme el comienzo de otra novela en mis sueños. ¿Quién sabe?

R -Por último, ¿qué consejo darías a los autores Indie?

G -Que lean mucho y que escriban mucho. No importa si las cosas no van bien, si no hay ventas ni comentarios, si parece que nunca vamos a sacar nada de esto. Si eres escritor de verdad, no puedes hacer otra cosa. Escribe y disfruta de lo que haces, sin pensar en nada más. La recompensa llegará tarde o temprano.

La Autora

Gemma Herrero Virto nació en Vizcaya en 1974. Desde siempre los libros han sido una de sus pasiones. Estudió Psicología e hizo estudios de posgrado. Tras realizar un curso de Escritura Creativa aprendió a expresar las historias que llevaba en su interior. En poco tiempo terminó una novela y luego siguió una larga lista.

Novelas autoeditadas

La red de Caronte. Comprar en Amazon.

Ojo de gato. Comprar en Amazon.

Trilogía de fantasía Viajes a Eilean: Iniciación, Arcanos y La ley de lo triple. Comprar en Amazon.

Zhilan (El hombre confuso, el chino muerto y los gatos parlantes). Comprar en Amazon.

Suicidios inducidos (Una nueva aventura para los personajes de La red de Caronte). Comprar en Amazon.

Los crímenes del lago. Finalista del premio de Amazon 2017. Comprar en Amazon.

Trece sombras. libro de relatos. Comprar en Amazon.

Contactar con la autora

Facebook: https://www.facebook.com/gemmaherrerovirto2

Twitter: @Idaean

Blog: http://idaean.wordpress.com/

Web: http://gemmaherrerovirto.es

 

 

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