El relato de terror moderno

No hay nada más espeluznante que leer un relato de horror la tarde de un sábado de invierno, en una casa de campo fría y gris en medio del bosque. Afuera llueve, a través de la ventana es posible ver los árboles del bosque en medio de la niebla que rodea la pequeña casa de madera. A veces nos sobresaltan los ruidos, en otras ocasiones, el ulular del viento nos invita a arrepentirnos de nuestra decisión. Pasa la tarde y llega la noche. La lluvia ha cesado, sin embargo, para nuestro pesar, la tormenta interrumpe el fluido eléctrico.

El relato de terror moderno

Con paciencia y mucho cuidado encendemos varias velas. El frío poco a poco se introduce en nuestro cuerpo, una manta no es suficiente. Es muy tarde, fuera escuchamos pasos. La casa está compuesta por un salón inmenso y un pequeño dormitorio con un baño. No hay mucho sitio donde esconderse. Creemos que se trata de un animal. Debe ser algún bicho, uno de esos que andan sueltos por ahí. En el fondo no lo creemos.  Entonces sí nos arrepentimos, una y otra vez nos enfrascamos en maldecir pero no hay nada que hacer.

Observó el reloj, son las 12 de la noche. De nuevo tocan a la puerta. Esta vez con mucha fuerza, la puerta retumba ante la insistencia de los golpes, parece desmembrarse con cada sacudida, perder las cuadernas es lo menos que me preocupa ahora. ¿Debo abrir la puerta o atrincherarme?, cubrir los cristales de las ventanas, desplazar la mesa, los armarios…

El cuento de terror

Así puede ser el inicio de un cuento de horror. Un subgénero que a lo largo de los siglos ha deleitado a millones de lectores. Sus dos principales exponentes, Edgar Allan Poe y Lovecraft nos han dejado una herencia fabulosa capaz de trastornar al más cuerdo de los mortales, El corazón acusador o Los mitos del Cthulhu son solo dos exponentes de la extraordinaria producción literaria de dos creadores que supieron reflejar, como nadie, el horror presente en la cultura humana.

La fascinación por el horror

La fascinación por el horror y lo terrorífico no son un fenómeno reciente, desde el origen de los tiempos el ser humano ha buscado explicaciones a los hechos sobrenaturales. El libro de los muertos, un texto funerario originado en el antiguo Egipto, está lleno de sortilegios que debían ayudar al difunto a superar diferentes pruebas o a enfrentarse a las fuerzas maléficas, en su viaje por el inframundo, representadas estas por la figura de Apep.

El cuento de terror, nos enfrenta por una parte, a lo peor de la naturaleza humana, pero también continúa la tradición emprendida hace varios siglos por el hombre con el fin de explicar la devastación provocada por las fuerzas sobrenaturales o por fenómenos desconocidos.  Así que tenemos un relato de horror centrado en elementos desconocidos como pueden ser gárgolas provenientes del infierno, muy terroríficas por cierto, hombres yetis capaces de eviscerar seres humanos de un zarpazo, y luego, esta Literatura de lo ignoto incursiona también en el terror provocado por el propio ser humano.

Características de los relatos de terror

Los relatos de terror tienen como objetivo primordial provocar miedo o aterrorizar.  Las convenciones del género suelen ubicar los escenarios en lugares apartados y solitarios, mansiones abandonadas, casas embrujadas, personas poseídas por entidades demoníacas, hombres lobos sedientos de sangre o vampiros crueles.

Las malas historias se repiten

En las malas historias los personajes se conducen como corderitos y colaboran de una manera, a veces absurda con su asesino. Uno de los elementos significativos es que en el relato de horror suele existir una ruptura con el nivel de realidad desde el principio o a partir de los primeros capítulos. O sea, el escritor no tarda en introducir un elemento que dinamita la estructura del mundo real, la aparición de un agujero que permita el paso hacia otro mundo o dimensión, por ejemplo.

...tenemos un relato de horror centrado en elementos desconocidos como pueden ser gárgolas provenientes del infierno, muy terroríficas por cierto, hombres yetis capaces de eviscerar seres humanos de un zarpazo, y luego, esta Literatura de lo ignoto incursiona también en el terror provocado por el propio ser humano...

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El suspense y lo desconocido

Son dos recursos muy utilizados sobre los que los autores suelen sostener las tramas. No existe nada, absolutamente nada más terrorífico que lo desconocido. En la caída de la casa Usher el lector siente todo el tiempo el peso de una opresión asfixiante que va creciendo a medida que transcurre el tiempo. Lo terrorrífico no es la muerte de Lady Madeline sino la atmósfera opresiva que el autor es capaz de provocar con frases y alusiones recurrentes que incrementan la intensidad del suspense. Lovecraft utiliza el mismo recurso en su producción literaria, la obra de King también se encuentra permeada por esta técnica, lo vemos en It y en El cazador de sueños. En Continuidad de los parques, por cierto, Cortazar opta por brindar al lector una nueva percepción de la realidad, siguiendo la premisa del antologista estadounidense David G. Hatwell, pero esta característica no es exclusiva de este autor.

Los autores clásicos de terror

Algunas de las mejores obras de terror son El Horla de Maupassant, por supuesto que no pueden faltar Poe y Lovecraft, del primero tenemos El corazón delator o El barril del amontillado, ambos son textos de obligada lectura. Lovecraft hizo un trabajo excepcional con El llamado de Cthulhu. Ambrose Bierce con La cosa maldita, también ocupa un sitio de honor, así como los precursores con Mary Shelley a la cabeza “Franquestein”, y más recientemente Dean Koontz, Clive Barker, Richard Matheson, Sthepen King, entre otros.

En el entorno Latinoamericano destacan Bio Casares, Carlos Fuentes, Salvador Garmendía o Arreola, por solo citar algunos.

Conclusiones

El relato de terror supone una mirada profunda a nuestros propios miedos y temores. Recorre con insistencia rezagos atávicos del ser humano que nos visitan con insistencia en el presente. Al parecer, nuestro apego por el horror proviene de la necesidad del ser humano de conjurar nuestros horrores cotidianos. Según Jacques Barzun, son “…un intento práctico de introducir un orden y estructura en la imaginación, endureciendo así el alma contra sus amenazas: en una palabra, estos cuentos se usan como antídoto».

Con todo y esto, tiene sentido conjurar nuestros horrores cotidianos con historias de miedo estilizadas por hábiles escritores para ayudarnos a vivir. En cualquier caso, el verdadero horror se encuentra dentro de nosotros mismos y no pertenece al mundo de lo ficticio sino a nuestra realidad más salvaje. A fin de cuentas, ninguno de los monstruos que tanto nos atemorizan jamás ha causado tantas muertes como la Segunda Guerra Mundial, y el horror de los asesinatos cometidos por Jack el destripador o Ted Bundy en Norteamérica haría palidecer de vergüenza a cualquier obra de terror.

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