La historia ama las paradojas según Bertol Bretch y no le faltaba razón al dramaturgo. Después de ocho años de mandato presidencial los Obama se retiran de la Casa Blanca y dejan paso a Donald Trump, uno de los candidatos a la presidencia norteamericana más controvertidos de la historia.

La noticia

La mañana del diez de noviembre del 2016 el mundo amaneció conmocionado por la noticia: Donald Trump ha ganado, se escuchaba por doquier. La prensa, la radio, Facebook, Twitter, todo el planeta parecía incendiarse ante la noticia. Europa no fue la excepción.

Manifestaciones y protestas

La ola de manifestaciones no se hizo esperar. Estados como Atlanta, Georgia, Boston, Denver, Austin, los Ángeles o San Francisco fueron escenarios de grandes protestas encabezadas por ciudadanos que se lanzaron a las calles en franco desacuerdo con los resultados obtenidos en los comicios.

Una vuelta de tuerca

La elección de Donald Trump ha puesto de manifiesto la escisión y los odios latentes en la sociedad norteamericana entre dos tendencias políticas muy bien diferenciadas, los Demócratas y los Republicanos. La propia candidatura de Trump así como su campaña, han estado plagadas de ataques a los sectores más progresistas y de guiños reiterados a los grandes trusts, a la banca y al sector más conservador y reaccionario.

La reflexión

La llegada al poder de Donald Trump es un claro llamado de atención que invita a reflexionar. La política que siga Norteamérica durante los próximos cuatro años repercutirá en un mundo cada vez más interdependiente, donde los recursos naturales comienzan a escasear.

El liderazgo de Estados Unidos continuará durante los próximos años. A pesar de que Rusia, La India, Brasil y en mayor medida China, son colosos emergentes con un peso cada vez más preponderante en la escena internacional. Aún así, Norteamérica sigue siendo el país con el primer ejército del mundo.

Donal Trump y los retos del Siglo XXI

Múltiples son los estudios que han alertado de la sobreexplotación de los recursos naturales y su agotamiento. La degradación del suelo es uno de los casos más alarmantes. Según un informe del gobierno brasileño de 1990, el 80% de la madera extraída del Amazonas no cuenta con permiso para su comercialización, con lo cual, se ha talado de manera indiscriminada.

Un fenómeno global

Este fenómeno no se limita sólo a la selva amazónica. África y Asía están viviendo su propio drama caracterizado por una deforestación salvaje con un gran impacto en la biodiversidad.

En los bosques viven entre el 50 y el 90 % de las especies terrestres. Eliminar los bosques supone no sólo la perdida de especies sino que contribuye al calentamiento global al reducirse la absorción del dióxido de carbono. Además, la creación de caminos y carreteras para acarrear la madera y comercializarla propicia que los bosques cada vez sean más secos lo que favorece la aparición de incendios.

Crisis ecológica

La situación de grave crisis ecológica no es un hecho aislado. Estamos en presencia de un mundo globalizado donde las codependencias económicas juegan un papel preponderante. Es un problema internacional.

El pensamiento geoestratégico holístico debe sustituir al reduccionismo mecánico ególatra, que observa su parcela, su país, su tierra, como el pedestal desde el que deben ser juzgados los demás.

Cinismo versus humanismo

Los retos del siglo XXI son claros y están definidos. La victoria de Donald Trump en realidad, ¿qué significa? ¿El hombre moderno ha perdido para siempre su humanidad? La victoria del republicano contra toda lógica humanística deja al descubierto una fisura muy singular en el comportamiento humano por su visión descarnada y utilitarista de la realidad, pero sobre todo, por el cinismo que es capaz de enarbolar y defender como si fuera el summun de la democracia. Las hordas Hitlerianas eran capaces de asumir el mismo nivel de cinismo sin pestañear.

Corrientes ideológicas

Las dos corrientes ideológicas enfrentadas en la campaña por la presidencia de Estados Unidos pueden extrapolarse al mundo occidental. Tanto las victorias como las derrotas que se vivan en Estados Unidos son un reflejo ideológico del mundo porque Norteamérica, es el mayor experimento social de que se tenga noticia nunca debido, entre otros factores, a la diversidad cultural reinante.

La muerte de la libertad

En Estados Unidos no se decide sólo la suerte de Norteamérica sino que también se decide la suerte del mundo occidental. No se trata de un país, no se trata de un presidente. Se trata del futuro de la humanidad. Se trata de superar un estilo de vida que está abocando nuestra sociedad al colapso ecológico y democrático, a la ruptura del gran contrato social humano, porque socaba nuestro derecho a vivir en un mundo donde la libertad y los derechos humanos no sean una quimera.

Esconder la cabeza o mirar hacia otro lado no va a librarnos de la situación. El ser humano tiene que asumir su papel y su responsabilidad con él mismo y con los que lo rodean o juntos, Republicanos y Demócratas, Neoliberales, Socialistas, Marxistas, Anarquistas y Ecologistas, desfilaremos ante el horror de la muerte de la libertad.

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