Cataluña, la historia de un secuestro emocional

Recientemente tuve una conversación sobre el tema de Cataluña con un amigo. La conversación derivó en una encendida polémica que involucró a otros dos compañeros durante dos horas, al cabo de las cuales comprendimos que nuestros puntos de vista se encontraban tan alejados como al principio de la discusión y comencé a sospechar que nuestras diferencias eran tan enconadas que amenazaban con destruir la salud de nuestra relación.

La tesis de la independencia

Los principales argumentos que defendía mi compañero giraban sobre dos tesis. La primera de ellas es que el pueblo de Cataluña, (yo acoté una parte del pueblo de Cataluña cuyo porcentaje no conocemos aún), siente la necesidad de realizar un referéndum con vista a declarar su independencia, en el hipotético caso de que la mayoría apoyara la independencia.

A todas luces Cataluña quiere mayor autonomía, entre otras cosas, para gestionar de una manera diferente a como lo hace el gobierno central, sus fondos.

Cataluña es un motor económico importante

El segundo punto, que viene derivado del primero, es que Cataluña es una de las regiones de España que mayor aporta al PIB nacional, su importancia económica es innegable y constituye un motor económico no solo para la región, sino para el conjunto del país, sin embargo, se da la circunstancia de que en los últimos años ha perdido prestaciones sociales que han empeorado las condiciones de vida de sus habitantes.

Aumenta la pobreza en Cataluña

La Encuesta de Condiciones de Vida de 2016 elaborada por Idescat alerta sobre un incremento del 0.2% en la tasa de aumento de pobreza. Esto significa que el 19.2 % de la población Catalana vive por debajo del umbral de pobreza (1). En contraposición, tenemos una Cataluña que absorbe la mayoría de las ayudas del estado. Según datos aportados por el Ministerio de Hacienda, (2) Cataluña es la región que ha sacado más provecho de las ayudas estatales: ha recibido el 29,6% de todo el dinero repartido desde 2012.

Entre el dolor y la zozobra

Es comprensible el sentimiento de zozobra que pueda experimentar la población catalana ante los desaciertos de un gobierno central que no presta la suficiente atención a las necesidades de una población que ha demostrado en repetidas ocasiones su valor y su pujanza. Aprecio además, en las manifestaciones públicas de los independistas catalanes, un sentido orgullo y la necesidad de diferenciarse del pueblo español a toda costa. ¿Cataluña es a España lo que Irlanda a Inglaterra? ¿Son sus condiciones similares? Es una pregunta que todos deberíamos hacernos.

Una estrategia desafortunada

A primera vista existen similitudes entre el proceso soberanista de Irlanda y Cataluña que deberían ser estudiadas cuidadosamente para no enconar un conflicto que puede devenir en una grave confrontación. En concreto, la política del garrote llevada a cabo por el gobierno tiene en sí misma la mecha suficiente para encender a las masas y provocar un estallido social. A fin de cuentas, los asesinatos y los atropellos públicos o velados son los que generan en los ciudadanos indecisos la convicción de que es necesario unirse a la lucha.

El discurso oficial

Carles Puigdemont (3), por su parte, en una declaración pública que tuvo lugar el 14 de junio se justificó diciendo que: “…si no se destina más presupuesto a servicios sociales es por “el déficit fiscal brutal” que existe…” Además, agregó que: “…la construcción de un estado independiente no es un capricho sino una necesidad para poder dar respuesta a las necesidades básicas de los catalanes a través de los servicios sociales…”.

Escuchar la voz del pueblo

Desde el año 2011, la Generalidad de Cataluña incluye en su encuesta, llamada Barómetro de Opinión Pública, la siguiente pregunta: “Si mañana se hiciera un referéndum para decidir la independencia de Cataluña, ¿usted qué haría?”. Obsérvese en la tabla que exponemos a continuación (4), la evolución en el tiempo de la tendencia soberanista.

tabla evolución tendencia soberanía

Los medios de Comunicación también han realizado sondeos con un resultado la mayoría de las veces favorable a la instauración de un estado independiente.

El secuestro emocional

Al margen de la vía, legal o no, amparada por la constitución o no, que ha elegido el gobierno Catalán para hacer valer el derecho de su parlamento y de una parte de su ciudadanía, considero que el diálogo es la única vía para solucionar este conflicto. Las constantes manifestaciones a favor de un referéndum son un claro indicador de las exigencias de un sector de la sociedad que necesita ser escuchado y cuyas demandas deberían ser solucionadas.

El Estado de Derecho y sus ciudadanos

Un Estado de Derecho debe velar por el bienestar y la seguridad social del conjunto de sus ciudadanos. Aspecto este que en España no siempre se cumple. Es vox pópulix que la justicia no tiene el mismo peso para todos y que, desde luego, influyen tanto la cuna como la corona en la manera de entenderla y aplicarla. La imposición de la fuerza y la represión, no obstante, en ningún caso forman parte de la solución, sino que agravan el problema y convierten un profundo conflicto de identidad en una escalada de violencia que puede desencadenar en la aparición de grupos extremistas cuya principal arma sea la violencia.

¿Tiene Cataluña razones de peso para solicitar la independencia?

En lo personal, no estoy de acuerdo con la independencia de Cataluña o al menos no veo razones de peso para tomar una decisión tan drástica. Lo que no me impide reconocer el derecho de cada persona, de cada nación, de cada pueblo, a decidir su destino, incluso cuando este implique introducir reformas en la constitución. No obstante, reformar una constitución no es un asunto baladí que deba tomarse a la ligera, al igual que crear un estado soberano es una decisión que debe sopesarse con mucho cuidado.

La fractura social del pueblo español

En los últimos años y sobre todo en los últimos meses, la fractura social del pueblo Español se ha hecho cada vez más evidente. Todavía no cierran las heridas del pueblo Vasco cuando toma fuerza la enérgica voz del pueblo catalán.

Una vuelta al reino de taifas

En el hipotético caso de que Cataluña se convirtiera en un estado independiente, también otras Comunidades Autónomas podrían reclamar su derecho a la independencia. España quedaría convertida, en ese caso, en un conjunto de pequeños reinos dominados por caciques regionales, o lo que es lo mismo, volveríamos al reino de los taifas del medioevo.

Se levantarían fronteras en un mundo cada vez más interconectado cuya tendencia natural es a la integración y a la eliminación de fronteras, porque la integración y la creación de bloques económicos es lo que permite a los países obtener mejores condiciones para el comercio y la industrialización.

Las lecciones de la historia

La escisión de Cataluña no es un ataque al pueblo español, es un portazo a la historia de varios siglos y al modo como los Íberos hemos entendido la cultura y asimilado las peculiaridades de los diversos pueblos que se han asentado en España.

La pérdida de Cataluña no significa que ganarán los independentistas catalanes, en realidad la pérdida de Cataluña es el reflejo de una crisis de identidad nacional que no termina de cuajar, a pesar de los siglos transcurridos desde la unificación de los reinos llevados a cabo por los Reyes Católicos, es la inmadurez política de una parte de la población que no comprende la necesidad de sacrificar pequeños beneficios personales en aras de obtener y repartir grandes beneficios entre todos.

La desaparición de la Comunidad Europea

En realidad, la pérdida de Cataluña es la pérdida de todos, Españoles, Catalanes y también Europeos, porque aviva el recuerdo del Brexit y hace que el fantasma de la desaparición europea se cierna una vez más sobre nuestras cabezas.

No cabe duda de que para los enemigos de la Comunidad Europea, el conflicto que se vive hoy en Cataluña despierta grandes satisfacciones. En lo personal, estoy conmocionado y triste. Solucionar este conflicto nos llevará un tiempo, reconstruir la nación española nos tomará algo más. Hasta que esto no ocurra, no estaremos en condiciones de enfrentar los grandes retos que nos depara el futuro como la gran revolución tecnológica que está a la vuelta de la esquina con la irrupción de los robots, el paro galopante que impide la felicidad y el bienestar de millones de familias, la corrupción de los políticos muchas veces impune, que esquilma a los ciudadanos, la conciliación de la vida familiar y la reivindicación tan repetida y tergiversada de los derechos de la mujer.

Referencias

  1. Instituto Nacional de Estadística. Acceder.
  2. Ministerio de Hacienda. Proyecto de Ley de los Presupuestos Generales del Estado. Acceder.
  3. Citado por El País. Acceder.
  4. Wikipedia. Acceder.

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